miércoles, 2 de agosto de 2017

Reflexiones sobre el estado actual en la gimnasia española

Hace pocos días y a raíz del FOJE Elisa Estapé, autora del artículo de opinión que podréis leer a continuación, me envió su escrito para que le echase un vistazo. Me pareció tan maravilloso, acertado y casi aplicable a el resto de deportes que sería casi al momento acordamos publicarlo. ¡Disfrutadlo!


                                                        "La GAF actualmente en España"

por Elisa Estapé Tous. Profesora Titular de Gimnasia Artística de la FCAFD de la Universidad de León.

Existen varias razones que pueden explicar la situación actual de la GAF. El sistema que prevalece en España es el de la centralización, es decir, captar a las gimnastas con talento que entrenan con sus entrenadores en sus clubes y dirigirlas a integrarse en el sistema de los CARS de Madrid y de Barcelona. Este sistema que se ha venido llevando a cabo desde hace más de 30 años, tiene algunas ventajas y claras desventajas. Vamos con las ventajas: aquellas gimnastas que no dispongan de técnicos profesionales para mejorar al alto nivel, de instalaciones adecuadas y recursos pero que demuestren tener cualidades físicas y nivel técnico, interés y motivación suficientes para dedicarse a este deporte, son las que deberían ingresar en un CAR desde mi punto de vista. Ahora bien, las gimnastas que están en su club o centros de tecnificación, con técnicos de nivel e instalaciones más o menos adecuadas, aunque con menos recursos deberían poder quedarse con sus entrenadores, recibir apoyo y recursos para seguir mejorando deportivamente. El ojear a gimnastas (por parte de los seleccionadores) en competiciones nacionales o autonómicas y llevarlas a los CARS no parece que sea la única medida de política deportiva que se puede llevar a cabo en España para alcanzar el alto nivel.
Ahora las desventajas de la centralización:
En primer lugar, la gimnasia artística se caracteriza por ser un deporte en el que el gimnasta y el entrenador tienen una relación muy estrecha pues el proceso de aprendizaje de los elementos técnicos se desarrolla durante muchos años y el entrenador es el responsable de este proceso, su orientación y de su desarrollo. Este aspecto es difícil de comprender desde el punto de vista de los técnicos de otros deportes. Por tanto, psicológicamente la gimnasta depende muchísimo del entrenador: de sus indicaciones, consejos, correcciones, motivación tanto en entrenamiento como en competición. De ahí, la importancia de que gimnasta y entrenador estén juntos antes, durante y después de las competiciones, y aún más si las gimnastas son jóvenes
En segundo lugar, en numerosos países la centralización permanente de gimnastas ha quedado obsoleta pues tan sólo la política federativa va encaminada a potenciar 2 o 3 centros con los recursos adecuados (técnicos especialistas y profesionales, coreógrafos, sesiones de entrenamiento, psicólogo, fisio, médico, ayudas, becas, posibilidad de compatibilizar estudios y horarios de entrenamiento, et) y se vehiculan las gimnastas a entrenar allí para poder pertenecer a la selección nacional y tener perspectivas internacionales, desestimando los esfuerzos que realizan los técnicos en sus clubes. Por tanto, ante este despliegue de medios, lo lógico es que las gimnastas mejoren, deben hacerlo y que en las competiciones nacionales se distancien y estén a años luz de gimnastas que entrenan con menos recursos en sus centros de tecnificación o clubes. Pero en algunos casos, hay gimnastas de centros no tan reconocidos ni apoyados, como por ejemplo las gimnastas de Baleares que llevan años progresando, presentando ejercicios competitivos y se mantienen en el nivel más alto con gimnastas seniors en la selección española.
En tercer lugar, hay estudios desde hace ya años, que desmitifican la centralización, un caso claro es el de Francia, antes muy centralizado y ahora con centros (Pole) descentralizados donde se forman las gimnastas con sus técnicos. Y los resultados están ahí. Por no hablar de EEUU, donde la descentralización es total y se reúnen en campos o clinics de entrenamiento para mejorar, con objetivos a medio y largo plazo, también antes de las grandes citas internacionales, siempre con sus entrenadores de origen. Hay serias desventajas a nivel psicológico, emocional y sociológico en deportes en edades tempranas como pueden ser, dejar familia y su entorno, la escuela, el club y compañeras, sus amigos, etc.
Si analizamos la selección junior que ha competido en Hungría la semana pasada, observamos que dos gimnastas pertenecen y entrenan en dos clubes de Cataluña, como es el caso del Hospitalet y el Égiba; si somos objetivos y de acuerdo con las puntuaciones y resultados obtenidos, debemos admitir que su entrenamiento en dichos clubes se sitúa al más alto nivel y está resultando beneficioso para las gimnastas, ¿no es así? Por tanto, esos clubes (técnicos, instalaciones, recursos) deben ser apoyados para que sigan sus gimnastas y entrenadores creciendo al más alto nivel; casi podemos considerar como sorprendente y un hecho muy destacado estar en la selección junior sin haber entrenado en los CARS… y competir internacionalmente. Soy de la opinión de que se debe descentralizar el apoyo a los CARS. ¿Cómo hacerlo? Podría ser teniendo en cuenta a los técnicos y clubes que aportan gimnastas al más alto nivel y que por tanto se reconozca que hay técnicos fuera de los CARS que son perfectamente capaces de enseñar elementos difíciles y tener gimnastas competitivas internacionalmente y esto, si se quiere que este deporte salga de la crisis en la que está, es una de las posibles soluciones. Se dirá que los recursos son limitados, eso ya se sabe, lo que hay que conseguir es que estén más y mejor repartidos.
Apoyo a los clubes y a los técnicos, proporcionándoles formación y más formación; todo tipo de ayudas, soporte técnico y motivación (formación a sus técnicos, entrenadores especialistas, coreógrafos, programaciones, equipo médico, fisios, en clinics o cursos de formación, invitaciones a distintos especialistas a trabajar en sus clubes, intercambiar opiniones y técnicas, etc). Así mismo, sería conveniente elaborar una planificación basada en datos objetivos (resultados, test cualidades físicas, contenido técnico por aparato, perfil psicológico, etc) entrenen donde quiera que entrenen las gimnastas. Trabajar en un sistema de ayudas para las deportistas, sus técnicos y clubes y elaborar una programación a medio y largo plazo que integre a todas las gimnastas con posibilidades, aunando criterios con sus técnicos buscando a fin de cuentas la colaboración para lograr los objetivos propuestos.
Hace años ya ocurría que las gimnastas pasaran de sus clubes a entrenar a los CARS; la gran diferencia es que actualmente existen instalaciones adecuadas en Cataluña, Baleares, Madrid, Asturias, … mientras antiguamente la diferencia en el nivel de equipamiento de los gimnasios y los CARS era abismal. A eso hay que añadir la situación profesional de los entrenadores actuales; no todos se podían ni actualmente se pueden dedicar a entrenar de forma profesional el número de horas que exige este deporte.
Estos hechos provocaron en algunos casos el abandono de muchos técnicos altamente cualificados que no se sentían ni valorados ni recompensados en lo deportivo ni mucho menos ni social ni económicamente. El trabajar para los demás, en un proceso de entrena miento que suele durar entre 6 hasta 8 años de forma muy estrecha con las gimnastas, no se sostiene, a menos que se reconozca objetivamente ese trabajo; en el caso de que las gimnastas y los técnicos quieran y puedan entrenar hasta el más alto nivel en sus clubes, hay que respetar esa decisión y apoyarles al máximo.
Hace ya varios años, un técnico renombrado en el Atletismo español me comentó, “si la Federación no cuida a sus técnicos en sus clubes y prioriza la centralización y concentración de deportistas, un deporte tan difícil como éste, se irá a pique y entrará en crisis”
      
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Realmente yo no tengo nada más que añadir, descentralizar el sistema de gimnasia a lo Estados Unidos es inviable, no hay medios ni gimnastas suficientes para poder crear ese sistema. Cuando un deporte es minoritario y/o no cuenta con suficientes medios prácticamente la centralización es la única opción de desarrollo. Pero la última frase es una verdad como un templo, si no se cuidan los cimientos llegará un momento que todo se irá a la porra. 
Aunque sea poco a poco ir apoyando a los clubes para que tengan mejores instalaciones o alguna formación de los entrenadores para que aprendan como enseñar más elementos o directamente que los entrenadores compartan sus metodologías me parece que es un buen comienzo. El caso es que no todo el mundo puede afrontar marcharse a la otra punta del país o directamente lo mismo el cambio de entrenador no sienta bien. Que a gimnasta A le haya ido estupéndamente con un entrenador no significa que a gimnasta B le pase lo mismo. En el caso de que un club cuente con los suficientes medios o consigan sacar adelante a una gimnasta con potencial, si esa gimnasta no considera viable el cambio de centro y entrenador, apoyar a ese club es una muy buena idea. Con ese apoyo igual pueden salir más gimnastas integrantes al equipo nacional, luego ya decidirá si se queda o prefiere unirse a un CAR. Al final todos salimos ganando porque es una forma de que un deporte crezca y se desarrolle. Luego siempre pueden hacer concentraciones cada x tiempo con el equipo nacional. 

1 comentario:

  1. Impecable, nada que decir. O los técnicos a nivel de club están bien tratados y formados para enseñar elementos de dificultad o no hay base para un equipo de nivel. Luego ya, a ver qué opción tomar, pero si base...

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